martes, 6 de enero de 2009

Juzgados asesinos de la niña del Caso Conmoción.

Por: Roberto de Jesús Guerra Pérez, Periodista Independiente y Director del Centro de Información de la Corriente Martiana (CICM).

Foto de Ana Belkis Santos Díaz, madre de la menor, "el juicio duro 3 días y aquello fue un teatro una manipulación del régimen por ser yo una refugiada política"

Pedro Lamber y Batista los presuntos asesinos de Sucelys Milán Santos, la niña de 9 años de edad que fue secuestrada y asesinada el 9 de diciembre del 2007 a las 2:30 de la tarde, al salir de la Escuela Primaria "Enrique Hart Dávalos, del municipio San José de las Lajas, en provincia La Habana, fueron juzgados el pasado 3 de diciembre a puertas cerradas en un tribunal de La Habana y encararon condenas de 30 años y cadena perpetua según dijo Ana Belkis Santos Díaz, madre de la menor, quien no estuvo de acuerdo con la sanción.

El juicio contra Lamber y Batista se realizo en el Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana bajo un fuerte despliegue de fuerzas policiales y tubo una duración de tres días. Solo un reducido grupo de familiares de ambas partes tuvieron acceso a la sala, ocupada mayormente por agentes del Departamento de la Seguridad del Estado (DES) y por las afueras rodeada de agentes de la Policia Nacional Revolucionaria (PNR).

"Lamber y Batista acusados de secuestro, asesinato y violación con saña a la menor fueron hallados culpables ya que el instructor del caso presento pruebas contundentes ante el Tribunal", dijo Ana Belkis, aunque muy rencorosa y desconsolada manifestó "El juicio duro 3 días y aquello fue un teatro, al finalizar los jueces se sentaron a reírse con los criminales en el mismo banquillo. He puesto carteles nuevamente frente a mi casa pidiendo al regimen verdadera justicia contra esos criminales y pido sean fusilados pues no estoy de acuerdo con las sanciones".

La atribulada madre opinó que el juicio fue una manipulación del régimen por ser ella una refugiada política, que desde un principio agente del DSE le habían aclarado que de formar algún escándalo internacional o presentar el caso a periodistas independientes o a defensores de derechos humanos en la isla, los asesinos podrían quedar absueltos.

Una de las fuentes consultadas que pidió el anonimato, relato, "Solo dejaron entrar a dos miembros de cada familia, el resto de los parientes y amigos se les negó la entrada, pues la sala estaba llena de agentes y se notaba en ellos una gran inquietud o mas bien miedo de que pudiera suceder algo. Se rumoraba entre los presentes que el DSE tenia información que relatores de derechos humanos en la isla y opositores participarían".

Otros de los consultados por el Centro de Información dijeron que el caso se trato de aplacar por orden del DSE y que la fiscalia a cargo parecía un espectáculo de bufones, que hubo declaraciones muy contradictorias por parte de los testigos y acusados y que muchas preguntas quedaron inconclusas.

Dichos asesinos llevaban 14 meses recluidos en celdas del Departamento de la Seguridad del Estado de Villa Marista", dijo Ana Belkis y hasta la hora en que fueron presentados ante los tribunales se declaraban inocentes.

Berta Días Hernández, tía abuela de Sucelys, declaro que fueron presentados pruebas y los testimonios de los hijastros de Batista, los cuales testificaron que desde muy pequeños este abusaba sexualmente de ellos, que ya había cumplido una condena por violación de menores.

Defensores de Derechos Humanos que han seguido de cerca el "Caso Conmoción" manifiestan que los asesinos tomaron acción contra los familiares por que Jorge Milán, abuelo de la niña fue agente por 20 años del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) Cubana de la Sección 21 de Villa Marista y el padre de Sucelys, Juan Carlos Milán Rizo era agente del Departamento de Criminalística en la provincia La Habana. Por otra parte se conoció que por ser miembros del DSE ambos eran odiados por ciudadanos cuando ejercían su labor de agentes represores del regimen.

Ana Belkis reside en Ave. 29, número 5809, e/ 58 y 62, municipio San José de las Lajas, provincia La Habana. En el frente de su casa permanecen carteles en la que ella pide justicia al régimen y que los asesinos de su hija sean fusilados.

Pero una ley lanzada por el grupo de poder cubano a mediados del año 2008 dejo conmutada la pena de muerte en la isla, despues que fueron fusilados tres jóvenes de la raza negra en el 2003 que secuestraron un remolcador con varios pasajeros.

Foto: Cortesía de Roberto de Jesús Guerra Pérez.

lunes, 5 de enero de 2009

PROYECTO INFANTIL DAME LA MANO CELEBRÓ DÍA DE REYES

2009-01-05.
Ricardo Santiago Medina Salabarria, Periodista Independiente

(www.miscelaneasdecuba.net).- El Proyecto Infantil "Dame la Mano" celebró el domingo día 4 de enero la tradicional fiesta de Los Reyes, en el domicilio de su directora Katia Sonia Martín Véliz, ubicado en Santo Tomas # 359 (azotea), entre Árbol Seco y Retiro, municipio Centro Habana. En la fiesta se beneficiaron 68 niños.

Participaron hijos de Bibliotecarios Independientes, Periodistas Independientes, directivos y miembros del Partido Republicano de Cuba, Movimiento Alternativa Republicana, Peñas Disidentes y otros de la barriada.

El escenario fue propicio para juegos dinámicos y de participación que estuvieron animados por activistas del Proyecto y del Partido Republicano de Cuba, los infantes se manifestaron satisfechos luego de que fueran ellos mismos quienes escogieran sus juguetes.

El rescate de las tradiciones y valores forma parte del plan de trabajo del proyecto Dame la Mano.

DISIDENTES CUBANOS PIDEN REUNION CON PRESIDENTA BACHELET

Manuel Cuesta Morúa y Vladimiro Roca Antúnez.

La plataforma opositora cubana Agenda para la Transición presentó este lunes una carta en la Embajada de Chile en La Habana en la que solicita una entrevista con la presidenta de esa nación, Michelle Bachelet, durante su visita oficial a la isla en febrero próximo.

Uno de los dirigentes de la agrupación, Vladimiro Roca, declaró a la agencia de noticias EFE que entregó la misiva a la secretaria del embajador chileno en Cuba, Gabriel Gaspar Tapia.

Precisó que la Agenda para la Transición pidió el encuentro para abordar la situación de los derechos humanos en la isla, y que el objetivo de la plataforma es buscar solidaridad para el pueblo cubano y reclamar la liberación de los presos políticos.

Otras organizaciones han expresado que solicitarán entrevistas con la mandataria de Chile. Tal es el caso del partido Arco Progresista y del grupo Las Damas de Blanco, que integran esposas y madres de prisioneros de conciencia.

Las peticiones surgen después que la presidenta Bachelet afirmó la semana pasada que consideraría reunirse con disidentes cubanos si éstos lo pedían, pero que no había recibido solicitudes en ese sentido.

Nosotros los de entonces

MANUEL VAZQUEZ PORTAL

Todavía Fidel Castro no ha entrado a La Habana. Es 4 de enero. La caravana avanza. Rostros alegres. Banderas de papel al borde de las carreteras. Muchachas arrobadas agitando pañuelos. Una paloma que se equivoca y cree que aquel hombro era su casa. No tardará en volar espantada cuando el símbolo de paz que es se vea traicionado en Africa y América.

Camilo Cienfuegos no ha dado de mandarriazos sobre un muro del cuartel de Columbia para iniciar todos los derrumbes. Huber Matos no se ha revirado aún. Va sobre un tanque de guerra junto al líder. No han empezado los pelotones de fusilamiento. No chorrea aún la sangre de las uñas, los colmillos de Ernesto Che Guevara.

El teniente Figueredo, totalmente ebrio, no ha arrastrado al gallo por las calles de Morón. El Escambray no ha empezado a arder. No hay una cárcel en Isla de Pinos sobre quintales de dinamita.

Falta que los muchachos díscolos, beatos, homosexuales vayan a un campo de concentración a recibir ofensas y porrazos. La familia no tiembla aún y prepara vuelos apresurados e inciertos para los hijos pequeños. Silvino todavía es dueño de su bodeguita de barrio.

Somos niños y estamos fascinados con unos barbudos que sin disparar un solo tiro han tomado los pueblos y son los nuevos héroes. La leyenda de Robin Hood parece haberse materializado. Pasar de carne y huesos frente a nuestros ojos deslumbrados. Viene un desfile de pobres con cananas a salvar a los pobres.

La barahúnda es enloquecedora. Simulan fiesta los días. Hay padres contentos y abuelos escépticos, preocupados. Empieza una época farragosa. Nos verá crecer. Envejecer. Seremos testigos excepcionales. Alfabetizadores. Milicianos. Cañeros. Soldados de la patria. Los vericuetos del dédalo aún están por averiguar. Apenas si empieza la gran marcha. Habrá tiempo para hacer añicos la utopía, comenzar el vagabundeo.

Cantaremos himnos enardecidos. Fundaremos escuelas en el campo. Haremos la balada del surco y de la azada. Nos cortarán las melenas. Nos prohibirán canciones y caminos. Aceptaremos a regañadientes porque hay un sueño, allá, en lontananza. Seremos la arcilla fundamental, el hombre del futuro. Los mejores a Berlín, a Moscú, a Pyongyang. El itinerario ha sido decretado. No habrá estaciones intermedias. Viajaremos directo a la felicidad. El timonel, Palinuro eterno, se aferrará al control de mando para siempre. Rebrilla el vellocino. Navegamos. ¿Vendrá el naufragio? Quizás sea tarde cuando nos preguntemos.

Y al fin preguntamos. No hay respuestas. Silencio y hosquedad. Palo y cabillas. Juicios sumarísimos. Se despereza el miedo. Se instala el miedo. Se perpetúa el miedo. Nos preguntamos. Descubrimos. Nos tornamos esquivos, taciturnos. Comienzan las fugas. Nieves o desiertos donde había un algarrobo. Cartas marchitas de otras geografías traen algunas nostálgicas explicaciones. La patria se vuelve muchas patrias. Cada quien sufre, batalla, expira por su patria.

Cincuenta años pueden caber en un solo párrafo de la historia pero es mucho tiempo para un ser humano. Nosotros los de entonces ya no somos los mismos. Hay muchas promisiones incumplidas, ilusiones rotas, esperanzas olvidadas. Cada uno es una novela que se contará para nadie. Los nuevos tienen, tendrán su infalible presente y su poeta. Se irán también y quedarán los pájaros cantando. El tiempo no perdona. Se ha ido. Nosotros con él. Volver es otra quimera. El parque de la infancia sólo habita la memoria del niño que fuimos. Nada más que un viaje por el recuerdo nos lo devuelve.

El futuro prometido es un erial. Marabú y techos rotos. El Palinuro eterno continúa al timón. Al pairo. Sin rumbo. El vellocino perdido para siempre. La justicia vendrá. Pero el tiempo robado nadie podrá tornárnoslo.

domingo, 4 de enero de 2009

¡Cuba, Cuba!


www.netforcuba.org/ Ernesto Lozano / Foto cortesía de Carlos Da SilvaPuedes encadenar mis manos/ puedes engrillar mis pies/ puedes incluso lanzarme al fondo de un calabozo oscuro/ pero no podrás esclavizar mi pensamiento/porque mi pensamiento es libre/

Parece inevitable recordar este viejo poema de Khalil Gibran después de ver la obra del pintor cubano Ernesto Lozano dedicada a un tema que consume buena parte de su inspiración como artista y muchas de sus energías como patriota empecinado en ver, algún día, una Cuba con ciudadanos libres.

Es la búsqueda de la libertad, sin duda alguna, el hilo conductor en la vida de Ernesto Lozano: la libertad de haber escogido vivir fuera de Cuba y de expresarse sobre Cuba no sólo deteniéndose a observar su realidad y a comunicarla, sino también traduciéndola y convirtiéndola en un instrumento para hacer pensar y para ayudar a intentar, al menos, ser mejor cada día.

Esa sensación nos embarga al admirar “Había una vez… una isla”, esta exposición felizmente organizada por la fundación alemana Konrad Adenauer, cuyos desvelos por una Cuba democrática son legendarios y son, también, una honrosa excepción en dubitativa postura de casi toda Europa sobre lo que sucede en Cuba.

Diáfanas, sin trucos pictóricos, ni amarres esquemáticos: estas son las cualidades primeras de las obras reunidas aquí. Y es justamente ello lo que propicia el alcance de la capacidad de Ernesto para mirar el entorno cubano con ojos bien abiertos y sondear las modulaciones del tiempo para plasmarlo luego en pinceladas limpias, transmitiendo así un discurso honesto y sincero.

En “Había una vez…” la sensación de mensaje es inherente porque, por encima de consideraciones estéticas o de resultados comerciales, Ernesto Lozano es un intelectual comprometido. Su trabajo tiene una intención militante por una causa, de confrontación de ideas, de querer cambiar las cosas.

De esa suerte, esta muestra es una denuncia absoluta contra el comunismo cubano, un sistema de gobierno que a lo largo de medio siglo enganchó a Cuba en todas las calamidades políticas, que ató a los cubanos a un universo de promesas sin fin, que sumió a cinco generaciones de personas en el estruendo apocalíptico de la fanfarria, que fragmentó a millones de familias en la sinrazón de una diáspora desesperada.

“El cuento de nunca acabar”, que es el apellido de “Cuba a flote, a flote y a flote”, el nombre de la obra más lograda y reciente de Ernesto sobre el tema cubano.

Es importante señalar que Cuba es la vida de Ernesto Lozano, pero Cuba no es toda la vida de Ernesto Lozano, un pintor pop con una obra diversa, en la que figuran lo mismo cafeteras, que paisajes de Sonora, secuencias sobre la Revolución Mexicana o un conjunto de retratos que captan desde Santino, su amigo de seis años, hasta Tongolele, Andy Warhol o el líder de la disidencia cubana Osvaldo Payá.
Es por eso que “Había una vez…” resulta una joya rara en la extensa obra de Ernesto, porque, siendo un pintor pop por antonomasia, expone aquí únicamente una obra pop, que es la singular “Balseros pop el Mar de las Antillas”, y porque abarca lo más representativo de su “etapa cubana”.

Y es curioso hablar de la “etapa cubana” de un cubano tan cubano, pues nació en Holguín, donde Cristóbal Colón descubrió Cuba el domingo 28 de octubre de 1492, y donde lo único que se sabe de su primera impresión es a través de la pluma del padre Las Casas. “Nunca cosa tan hermosa vido”.

Pero la Cuba de “Había una vez” no es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron, ni tiene las playas más lindas, ni las tierras más fértiles, ni las vacas que más leche dan, ni las bailarinas más notables, ni los boxeadores más duros, ni los peloteros mejores, ni los médicos más capaces, ni la mejor música del mundo.

Es la Cuba de los perdedores vestidos por el enemigo, mantenida por una emigración despreciada por el gobierno, la de millones de personas que rumian rezos de furia, de fracaso y de tristeza porque ven pasar sus vidas sin sentirse útiles ni conocer cuáles son sus talentos, después de haber sido destinadas a estudiar la profesión que necesitaba el sistema y no la que ellas querían.

La Cuba de Ernesto es una patria que parte. Que nunca se queda. Que se dispara, en estampida. Una Cuba que duele.

Es también la isla de un cubano decente; de un hombre que demuestra en cada gesto que solidaridad no es regalar lo le sobra, sino compartir lo que tiene. Un tipo entrañable, que cuida amorosamente de tu hijo si estás ocupado y no puedes hacerlo tú mismo, un cómplice que sufre con tus derrotas y vibra con tus éxitos. Un amigo de verdad, de esos que nunca piden nada y siempre dan.

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¿Pero, qué son, finalmente, estos 10 cuadros, además de constituir una búsqueda incesante de las formas, un manejo plástico diferente, un encuentro constante con la belleza?

Son, en definitiva, una obra aguerridamente militante y un cuestionamiento de la situación en que se encuentra Cuba como país.

¿Quiénes son los cubanos, qué han logrado, de dónde vienen, hacia dónde van. Y, si son o han logrado algo, vienen de algún lugar o van hacia otro, esto quiere decir que ¿se encuentran en el inicio de sus sueños como nación, o al final de sus objetivos como sociedad?

Pero “Había una vez” no sólo pregunta, sino que responde, amparado en la belleza plena y gozosa de obras como “Atrapados sin salida”, “La isla de los milagros” o “De frente y luchando”.

La respuesta es que Cuba es hoy una isla desdichada, abandonada a su suerte y habitada por una estirpe laboriosa, pero prisionera de un mar que empieza y termina siendo “la maldita circunstancia del agua por todas partes”.

Uno ve aquí la perfección plástica de “Por el mar de las antillas”, con el barquito de sus canciones infantiles extraviado en un mar de sufrimientos, y no le queda más que apenarse por el destino de Cuba, de sentir pesadumbre porque, después de 500 años, la isla siga en la soledad de siempre y con la misma mala suerte.

Que de poco haya valido ser la perla de la corona de tres imperios seguidos: España, Estados Unidos y la Unión Soviética, haber hecho cuatro revoluciones radicales y sangrientas en los últimos 150 años, cuando decenas de países no han hecho ninguna; o ganar guerras a 10 mil kilómetros de sus costas.

Que, después de tanto, los cubanos no sean dueños de su destino, que su futuro se disuelva en crepúsculos de discursos y mesas redondas, que no les esté permitido entrar y salir libremente de su patria, que puedan ir a la cárcel por decir lo que piensan o deban vivir en suelo extraño para tener la posibilidad de un coche, de comer carne de res y tomar cerveza, sin que signifique un lujo.

Todo esto lo gritan, a pincel partido, estas islas de periódicos, estos remos prestos a palear las aguas del Estrecho de la Florida y del Golfo de México, estos ángeles inocentes que descorren un velo de cerrazón, estas anclas rusas que insisten en afincarse en el fondo del Mar Caribe.

Pero, la verdad es que expresan mucho más que desazones. Porque en esos azules y rojos amorosamente pintados por nuestro querido Ernesto Lozano afloran y se atisban una Cuba nueva y unos cubanos diferentes, con esperanzas y unas ansias irrefrenables de vivir, unos deseos galopantes de empezar de nuevo.

Unos azules y unos rojos que, advertidos en toda su luz, provocan que, solo en tu casa, tararees una canción, riegues las plantas o le eches comida a los gorriones, que friegues los platos del desayuno, que salgas corriendo para coger el Metrobús o te enjuagues la boca con colonia antes de ir al cine con una muchacha.

Porque todo eso quiere decir que te has vuelto a enamorar, que a pesar de los pesares estás vivo y que alguien ha llamado a tu puerta y va a lavarte las heridas, a darte de beber su saliva, a mirarse en tus ojos.

Eso es “Había una vez…una isla”: unos periódicos convertidos en patria, unos remos que avanzan hacia la libertad, unos barcos que navegan al futuro, unos mares revueltos que nos hacen pensar que hay una Cuba posible, una Cuba que espera, una Cuba que aspira.

Que es una isla única. Y que no se deshace en la memoria.

---fin—

Rubén Cortés; México, DF, 20 de noviembre de 2008

* Para conocer sobre la obra de este extraordinario pintor cubano, favor de visitar:
http://ernestolozano.artelista.com
y su blog personal: http://ernestolozano.blogspot.com/

LOS CUBANOS

www.netforcuba.org

El primer pecado del cubano fue su aprecio desmedido por el estándard de vida y el progreso.

El segundo pecado fue que antes de 1959 su moneda nacional valía más que el dólar.

El tercer pecado fue hacerle la música al mundo.

Pero el peor pecado de los cubanos fue levantar una gran ciudad de lo que fuera un terreno pantanoso en Florida para convertirla en el puerto estadounidense hacia las Américas y un punto obligado del turismo mundial. Quien le niegue este pecado a los industriosos cubanos, está divagando o es un acomplejado.

Entonces, ¿los cubanos son malos, regulares o simplemente muy buenos?
Jesucristo dio una pauta para la conducta humana cuando dijo: "Por sus obras los conoceréis". Así que ya tienen en Miami una regla para medir a los cubanos.

Yo no soy de ascendencia cubana. Tampoco creo que los cubanos lo sean, pues los verdaderos cubanos fueron los Taínos, los Siboneyes y Guanajatabeyes que poblaban la hermosa isla, pero fueron exterminados por quienes luego dieron origen al nuevo pueblo cubano.

Creo que la expresión "cubano" viene siendo como un título de nobleza. No se puede decir siquiera que cubano sea una raza. En el pueblo cubano hay de todo: blancos europeos, negros, mulatos y hasta asiáticos. Puedes encontrarte a un chino bailando rumba y diciendo: "¿Qué volá, mi socio?"

A mi entender, el cubano no es más que un proyecto genético bien concebido en un lugar llamado Cuba. Creo realmente que el cubano es distinto a todos los demás latinoamericanos. Tal vez sea su posición geográfica o su herencia euro-africana la que los hace tan especiales.

Los cubanos hablan alto, gesticulan con las manos, son prepotentes y se ríen de todo el mundo, pero también de ellos mismos y de sus desgracias. De su dolor sacan arte y de su alegría hacen verdaderas zarzuelas. El cubano no suele ser racista, pero sí es clasista. "Lo bueno que tiene Miami es que aquí todas las aguas cogen su nivel", me dijo una vez un amigo cubano refiriéndose a las castas sociales, supuestamente eliminadas en Cuba para que la chusma se mezcle con las capas altas y educadas. Sin embargo, el cubano liberó al negro mucho antes de que los negros estadounidenses fueran libres. En Cuba nunca se les llamó afrocubanos sino, simplemente, cubanos. El negro de Cuba es tan cubano como el blanco o el mestizo.

No obstante, los cubanos, en especial los de Miami, son uno de los pueblos más vilipendiados en el mundo. Creo sinceramente que hay mucha envidia en esas críticas . Molesta mucho su éxito extraordinario, sus cinco congresistas en el Congreso de EE.UU, su enorme poder económico, su influencia política, su afán de trabajo y progreso, la imposición de su idioma y sus costumbres, y mucho más.

El cubano, por su ingenio y laboriosidad, nunca podrá escapar a su destino. Siempre tendrá a su lado al hermano Caín, al amigo Caín, a todas esas razas y etnias que no soportan el éxito de los demás y quieren aplastar a los triunfadores.

Yo vivía en Miami en los 60s, cuando los cubanos empezaron a llegar en grandes cantidades. No tenían nada, sólo un gran orgullo y el inmenso dolor de haber tenido que dejar a su bella isla detrás. Pronto me di cuenta de que esta gente no había llegado a Estados Unidos en busca de un plato de comida. Venían con alma de colonizadores, en busca de progreso y libertad de ideas y expresión; y conquistaron estas tierras, para luego levantar a la gran urbe cosmopolita que es el Miami de hoy. ¿Qué habría sido de la isla de Cuba si a su pueblo no le hubieran truncado la creatividad y el espíritu empresarial? Probablemente sería la verdadera "perla de las Antillas", envidia de América Latina y de muchos pueblos más.

Los cubanos son comparables con la comunidad judía e italiana en Estados Unidos, que se levantaron triunfantes después de años de vicisitudes. ¿Qué sería de Miami si algún día se marchan los cubanos? Ningún otro pueblo lograría imprimirle tanto sabor y alegría a la ciudad de Miami. Por eso me gusta tanto la letra de la canción de la cantante cubana Marisela Verena... Nosotros los cubanos y el resto de la humanidad...

Andy Bergen.
(un orgulloso estadounidense que admira a los Cubanos)
Colaboración: Jorge

Apedrean vivienda de ex preso político

Idania Yanes Contreras – Holguín Press

31 de diciembre de 2008

Santa Clara, Cuba – www.PayoLibre.com – Fue apedreada la vivienda del ex preso político Bernardo Rogelio Arévalo Padrón el pasado 28 de diciembre en Aguada de Pasajeros, provincia de Cienfuegos.

Comunicó Arévalo Padrón desde esa localidad, que a las 2:15 a.m. de la fecha antes mencionada una andanada de piedra contra el techo de su casa despertó a toda la familia.

Ante lo ocurrido el ex prisionero intentó salir para saber que pasaba pero no pudo, ya que los malhechores arremetieron contra la puerta de salida de su hogar.

Arévalo reside con su esposa Libertad Acosta Díaz y su mamá Walsidia Padrón Sotolongo, de 72 años de edad, quien no pudo seguir durmiendo debido a que le subió la presión arterial.

Agregó Bernardo Rogelio que tiene la certeza de que esto es obra de la policía política y la responsabiliza de cualquier cosa que le pueda suceder a él y a su familia, ya que no tiene problemas personales con nadie.

El ex prisionero político Bernardo Rogelio Arévalo Padrón es miembro del Movimiento Democracia, reside en la calle Pi Margall #40, e/ Panchito Pérez y Agüero, Aguada de Pasajeros, Cienfuegos, Cuba.