viernes, 2 de mayo de 2008

DOS Y MEDIO MEJORAN: ¿Y LOS OTROS NUEVE?

2008-05-02.
Moisés Leonardo Rodríguez Valdés, Periodista Independiente, Centro de Información de la Corriente Martiana

La casi total inexistencia de ómnibus para el transporte público de pasajeros en el país, ha sido la causa de uno de los mayores sufrimientos de los cubanos de a pié en los últimos veinte años que ya dura la crisis denominada por la oficialidad como: Periodo Especial en Tiempos de Paz.

La demanda no cubierta por el déficit de ómnibus ha tenido un paliativo con la utilización de vehículos estatales obligados por inspectores del denominado Grupo Especial de Transporte Alternativo, GETA, -popularmente conocidos como azules por el color de su uniforme- a transportar personas que tienen por destino lugares incluidos en sus recorridos según sus hojas de ruta.

La mayor parte de las personas no utilizan este sistema sino que se transportan en camiones y camionetas particulares que cubren rutas prestando este servicio, en casos con autorización oficial y en otros muchos sin ella, debido fundamentalmente a las Políticas Oficiales que impiden, o al menos obstruyen, el desarrollo de iniciativas particulares que pudieran satisfacer la demanda y explican al mismo tiempo lo extendida que se encuentra en el país la bolsa negra o mercado informal.

Si bien la incorporación de nuevos ómnibus, mayormente del tipo articulados, en sustitución de los pocos y destartalados que aún circulaban en la capital ha significado un alivio al colapsado sistema de transporte público de pasajeros en la misma, para los casi nueve millones residentes en el resto del país lejos de mejorar, este servicio empeora.

Los camiones y camionetas particulares, más aún en el caso de los estatales, no brindan la seguridad para la salud y la vida de los transportados. En los que poseen techo y laterales se crea un ambiente contaminado con las emisiones tóxicas de los tubos de escape de los mismos.

En el caso de los que poseen asientos, estos son siempre tablas sobre soportes metálicos rígidos que constituyen una verdadera tortura aumentada con cada bache de los muchos existentes en las destruidas vías de la isla.

El abarrotamiento en estos transportes, además de las incomodidades que siempre acarrean, ponen en alto riesgo la vida de los transportados ante cualquier imprevisto en la marcha vehicular.

Los precios son fijados arbitrariamente acorde a la voracidad sin control alguno de los propietarios de dichos vehículos. Las frecuencias, recorridos y destinos son decididos con este mismo criterio sin que para nada cuenten los derechos de los usuarios a pesar de los muy propagandizados por la oficialidad “derechos del consumidor”.

Esta situación no es ignorada pero si ha sido desatendida por el gobierno cubano. Prueba de esto es que desde el 29 de noviembre de 1996 fue presentada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, a los Consejos de Estado y el de Ministros y al Ministerio de Transporte, la propuesta de que fuera cooperativizado este servicio sobre la base de lo exitosa que resulto la Cooperativa de Ómnibus Aliados, COA, hasta entrados los anos de la década de los 60 durante la cual la carencia de piezas de repuesto primero y la excesiva centralización estatal después, hicieron desaparecer.

El sentir popular es partidario de la aplicación de esta formula (propia de la economía socialista aun cuando este estructurada a partir de la pequeña propiedad privada) según expresiones espontáneas que este periodista ha podido escuchar durante años y el testimonio de otros ciudadanos de múltiples regiones del país.

Criterios que favorecen este cambio pueden escucharse en reuniones familiares, en centros de trabajo, colas de todo tipo incluidas las paradas de ómnibus, en los propios camiones y camionetas, incluyendo entre los que lo favorecen personas incondicionales al grupo de poder.

El comunista y ex diplomático cubano Pedro Campos, presentó ante las autoridades cubanas quince puntos para, según su visión, salvar al socialismo. Ente estos puntos se encuentra el de cooperativizar este servicio.

Más recientemente, se pudo conocer por un reportero de la BBC digital que, un alto funcionario del sector del transporte que pidió el anonimato asevero que los caminos de la estatización no constituyen la solución y que esta es solo posible con la cooperativizacion.

El Ministro de Transporte, Jorge Luis Sierra, expresó en una conferencia el 15 de diciembre del 2007, refiriéndose a la inversión de 2000 millones de dólares a lo largo de cinco anos en el sector del transporte, que esta “Es una inversión significativa para un país bloqueado, pobre y del tercer mundo”

Omitió el funcionario que este país esta además gobernado con excesiva centralización y criterios favorables a un grupo de poder y no conforme a la voluntad popular como queda demostrado en la morosidad en, al menos, hacer una prueba de pilotaje de lo propuesto y así comprobar prácticamente la eficiencia, calidad del servicio y ahorros de recursos de la Nación que potencialmente puede brindar esta formula SOCIALISTA que es parte de la memoria histórica a la cual tanto recurren los oficialistas para apoyar tesis a su conveniencia pero que hasta ahora han desestimado.

Es una expectativa de los cubanos de a pie, ante los ajustes iniciados durante la presidencia del general Raúl Castro, que más pronto que tarde, se de algún paso que los favorezca। La cooperativizacion del transporte público de pasajeros puede posibilitar esto. En manos del grupo de poder queda.

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