lunes, 4 de febrero de 2008

Adiós muchachos

Rafael Ferro Salas

PINAR DEL RÍO, Cuba, febrero (www.cubanet.org) - A principio de los años sesenta la oposición al recién iniciado proceso revolucionario cubano conoció la represión. Era un tipo de oposición bien diferente a la actual.

Para enfrentar a un régimen instaurado a través de la lucha armada, la oposición optó por la violencia. La represión no se hizo esperar y comenzaron las duras medidas que iban desde la aplicación de la pena de muerte a la encarcelación por largo tiempo. Otra de las medidas aplicadas fue la de sacar de sus lugares de residencia a los colaboradores y simpatizantes de la oposición. Familias enteras eran llevadas a sitios lejanos y obligados a construir en aquellos parajes los pueblos en los que vivirían para el resto de sus vidas.

Los opositores de hoy son pacíficos. Las medidas de represión del régimen han cambiado. La pena de muerte no se aplica ya a los que exigen derechos que fueron arrebatados hace cincuenta años, pero la cárcel, las amenazas y las prohibiciones no se han abolido.

Los opositores cubanos no tienen derecho a trabajar según sus profesiones. Médicos, maestros, ingenieros, intelectuales que disienten del régimen, padecen la marginalidad profesional más absurda.

En el mes de mayo de 2003 las autoridades desencadenaron contra los opositores pacíficos la ola represiva conocida como Primavera Negra. 75 opositores y periodistas independientes fueron llevadas a juicios sumarios y condenadas a largas penas de prisión. Otros, sin ninguna alternativa, tomaron el camino del exilio obligado.

En la actualidad, el exilio sigue como única vía de salida para los opositores y disidentes de la isla. Llegan a otras tierras a reconstruir sus vidas, con el sueño de regresar un día a la patria.

Marcelo Placeres, médico veterinario, integró las filas del Partido Pro Derechos Humanos en Cuba. Ocupó el cargo de delegado de esa organización en Pinar del Río. Actualmente vive en los Estados Unidos. En Cuba fue expulsado de su trabajo debido a sus actividades opositoras.

En la actualidad las autoridades han abierto la posibilidad empleos a los opositores, pero los puestos de trabajo que se ofrecen no van acordes con los perfiles profesionales de los mismos.

Roberto Estrella Salas, delegado provincial de la organización opositora Partido del Pueblo, expresó a este reportero:

“A mi me sacaron de mi puesto de trabajo por no ser confiable para las autoridades debido a mi condición de opositor. Me dijeron que no me permitirían trabajar con alumnos en ninguna parte de la isla. Hace unos días me citaron para el sector de la policía por estar desempleado y me ofrecieron una plaza de barrendero. Me dijeron que ni no lo aceptaba me levantarían un acta con índice de peligrosidad debido a que no trabajo. Es decir, me sacaron de mi trabajo como maestro y ahora me obligan a barrer calles, o de otra forma me juzgarán por desocupado”.

Para Roberto Estrella el exilio es la única vía de escape a esta situación. Vive con su esposa y una hija adolescente. Los años que dedicó a estudiar su carrera fueron en vano. Declaró también que estaba dispuesto a ejercer como barrendero en las calles de la ciudad.

“El trabajo de barrendero no me ofende, es una profesión como otra, pero dudo mucho que las autoridades me dejen desarrollarlo tranquilo, siempre buscan un pretexto para hacernos la vida más difícil a los disidentes. Yo no quisiera irme de Cuba, esta es mi patria, aquí tengo a mi madre que ya es una anciana, a mi hermano y a mis mejores amigos, pero no hay otra alternativa para nosotros los que pensamos diferente. Aquí pensar diferente es un delito puede cambiar tu vida y la de los tuyos”.

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